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Entrevista con Horacio Pagani, Parte 1


Horacio Pagani, una entrevista de Damiano Garro: El inicio

San Cesario sul Panaro, Modena, Italia

Mi abuelo era un hombre sabio. Cuando le preguntaba acerca de algo, el siempre comenzaba a contestar bien desde el principio, como si exponer la idea completa fuera  esencial para obtener una completa comprensión de lo que hay en el mundo.

Mientras hablaba con el señor Horacio Pagani, era obvio que lo que él ha conseguido seguramente no fue el resultado de la suerte o el azar, y está claro que de seguir  el mismo camino a él nunca le faltarán los éxitos. Cuando le haces una pregunta, no se apresura a responderla con una frase breve o repitiendo una nota de prensa como si se tratara de un disco rayado. Él se toma un par de segundos para sí mismo, mira hacia otro lado y recoge sus pensamientos. Entonces si, comienza a explicar todo desde el principio, como mi abuelo. Sólo que más joven.

No importa lo que le hayas preguntado, el resultado final será con un comentario completo pero sencillo, que no sólo responde a tu pregunta, sino, posiblemente, también las otras 10 preguntas relacionadas que pensaste el día anterior a la entrevista. De todas las preguntas que se me ocurrieron antes de ir hasta San Cesario sul Panaro, en  Modena, Italia, él respondió a la mayoría de ellas sin que yo específicamente se las pidiera, porque de todo lo que él habló, fue más bien una visión global con respecto a ese argumento, subrayando cómo él tiene una idea muy clara de lo que ha sucedido hasta ahora, y lo que está a punto de suceder.

Tal como he destacado anteriormente, no fue por casualidad que él sea ahora el hombre detrás de uno de los autos exóticos más aclamados de la década, luego de haber salido casi de la nada, hace 11 años en el salón de Ginebra con el primer Zonda C12. Este éxito se produce luego de una gran cantidad de momentos difíciles, decisiones arriesgadas, y un montón de trabajo duro. Sin embargo, su  agenda del día a día sigue siendo la misma.

En 1983 llegó a Italia desde la Argentina con la ropa en sus espaldas y dos bicicletas, una para él y otra para su esposa Cristina. Con mucha determinación y algo de apoyo de su amigo y mentor Juan Manuel Fangio, unos años después  compró mediante una hipoteca, una de las primeras autoclaves de Italia. En esa época, trabajaba para Lamborghini y no tenía una fábrica propia, por lo que un día simplemente se presentó en la fábrica de Lamborghini de Sant’Agata Bolognese, preguntando dónde podía dejar la autoclave, ya que el camión que lo transportaba estaba por llegar.

Todo comenzó cuando alquilaron un nuevo edificio. Incluso antes de que el primer chasis de fibra de carbono perteneciente al Lamborghini Countach Evoluzione fuera realizado, comprendía perfectamente la importancia de este material, a pesar de sus costos prohibitivos y el uso limitado a la industria aeronáutica y aerospacial por aquellos días. Lamborghini no compartía su entusiasmo con respecto a la fibra de carbono, y aunque las experiencias y oportunidades en Lamborghini eran excelentes, Pagani se dio cuenta de que había llegado la hora de partir. Tomó un tiempo, pero finalmente la empresa de Modena Design se estableció, diseñando y produciendo piezas de fibra de carbono para casi todas las empresas automotrices de la zona, entre las que se encontraban Ferrari y Lamborghini también.

Pagani no viajó a Italia sólo para atender a las necesidades de otras empresas, sino que vino a establecer su propia empresa. Algunas de estas ideas con el tiempo se vieron  materializadas en el Zonda. Mientras que durante el día, él y su pequeño equipo trabajaban para otras compañías, durante las tardes y noches, se dedicaban a trabajar para que que el proyecto C8 cobrara vida.

No debería ser una sorpresa que les haya tomado años, desde principios de los noventa hasta 1999, para que finalmente el Zonda viera la luz del día. Esta es también la razón por la cual Pagani Automobili sea todavía hoy una empresa familiar dirigida por Horacio, Cristina y sus hijos, Leonardo y Christopher. Si alguna vez pasan a visitar la fábrica, los podrán encontrar corriendo y trabajando duro como todos los demás. No se trata precisamente de la típica inaccesible familia real.

Con ello se comprende que la humildad forma parte de los cimientos de Pagani Automobili. Es algo que puede parecer irrelevante cuando se están produciendo coches que cuestan más de un millón de euros y cuando todo se lleva a cabo bajo las normas de calidad mas estrictas, pero con los valores como piezas fundamentales para la construcción de la empresa, se asegura un crecimiento estable y saludable. Prueba de ello es la interminable lista de espera, los clientes súper VIP y las ediciones limitadas, todos hitos que transcurren durante la infancia de la empresa Pagani Automobili.

Ahora que estamos familiarizados con la fábrica y el ambiente general, podemos empezar esta entrevista con el hombre detrás del Zonda, que por cierto es también uno de mis coches favoritos, pero esa es otra historia …

Cuando estábamos visitando la fábrica con su hijo Leonardo competentemente guiándonos y explicándonos todo lo referente a la empresa y al proceso de producción, el Señor Pagani se presentó, dándonos la bienvenida e invitándonos arriba, a su oficina. Antes de ello, nos detuvimos en las zonas de producción para que nos pueda mostrar algunos detalles y aspectos de su empresa.

Su oficina se encuentra en una posición estratégica, con una enorme ventana, con vista a la puerta de entrada a la fábrica. No sólo es perfecta para mantener un ojo vigilante sobre quien entra y sale, y sobre los coches estacionados fuera de la sala de exposición, sino que además inunda la oficina con la cálida luz del sol.

En medio de la oficina se encuentra una mesa larga con muchos encantadores objetos casualmente desparramados, como un recordatorio de que las fantasías de alguien, se transforman en realidad casi todos los días. Hay dibujos, libros y afiches antiguos de Le Mans, junto a dibujos técnicos y planillas de Excel.

Por toda la fábrica pueden verse Imágenes del Zonda, pero no parecen estar allí para alardear, sino todo lo contrario, que están ahí para ser admirados, posiblemente por sus “orgullosos padres”. Este también fue justamente el tema con el que comenzó la entrevista.

Yo personalmente conocí al señor Pagani hace 3 años, como un joven y entusiasta estudiante de ingeniería, le pedí una foto, a la que tuvo la amabilidad de acceder. Por lo tanto, resultó evidente preguntarle acerca de su posición en el mundo del automóvil, no sólo como una empresa de automóviles, sino como un ejemplo para muchos entusiastas.

Si bien él no se ve como tal, no había ni un poco de timidez en sus palabras. A pesar de ser plenamente consciente de lo que logró y el éxito obtenido por el Zonda, él se centra más en la responsabilidad que conlleva.

Habiendo llegado a esta posición en un mercado tan difícil, sintiéndose lo suficientemente seguro como para lanzar ediciones especiales de alto precio, con la situación económica actual, significa además estar creando expectativas entre los clientes y el mercado. Lo que lo lleva a tener que comprometerse aún más con su trabajo, porque es más difícil mantenerse arriba de todo, que simplemente llegar hasta ahí. También hay algo acerca de tener una responsabilidad para con su propio nombre, y quienes lo ejecutan. Este es un negocio familiar, y como tal, es más que la compañía lo que está en juego, es su propia reputación, y la de aquellos que están allí para hacerlo posible.

Esta conexión personal con la empresa es aún más clara si tenemos en cuenta lo personal que es el enfoque en el proceso creativo. Pagani nunca ocultó su admiración por Leonardo Da Vinci, quien también es una fuente de inspiración y una guía importante en su trabajo.

La idea de fusionar el arte y la ingeniería puede parecer viejo y trillado, pero si se piensa en las aplicaciones reales de este concepto, no hay exactamente muchos ejemplos sobresalientes para elegir. Puedo pensar en relojes y joyas hechas a mano, en la arquitectura exclusiva, pero eso es todo. ¿Qué pasa con los coches, entonces? Por mucho que se puede ser subjetivo, yo siempre pensaba que el Zonda fue mucho más que un coche rápido con una gran cantidad de caballos de fuerza y un precio vergonzoso.

Hay muchos otros coches rápidos, algunos de ellos con cifras aún más impresionantes, pero muchos de ellos también se ven exactamente como la mezcla de curvas con las que sueñan los chicos de 12 años de edad. Pagani ya creaba pequeños coches a escala con madera y arcilla a esa edad, pero su proceso creativo ha tenido una gran  evolución a lo largo de los años. Mientras que se puede ser quisquilloso en el aspecto de la ingeniería, el arte en cambio es muy subjetivo y, como tal, puede hablarse sin fin  de la faceta artística de sus coches, pero no se puede negar el refinamiento y la clase de elegancia barroca del interior, o el fluido y suave diseño de la carrocería, sin agresivas tomas de aire ni superfluas, aletas, alas, etc. Pero no se detiene allí, ya que posiblemente la parte más bonita de cada Zonda es lo que está debajo de la piel. Desde el motor a las suspensiones, todo está diseñado en primer lugar para comportarse exactamente como se supone que debe ser, pero sin por ello dejar de ser bonito y elegante, satisfaciendo a los sentidos.

A modo de ejemplo, me mostró su teléfono móvil, uno de los Motorola de la serie Aura. Es ligero, compacto y básicamente hace lo que se supone que debe hacer. También es elegante y con estilo, con la presentación de una pequeña ventana que muestra el mecanismo de apertura como un punto culminante de diseño.

Como ya habrán podido notarlo, el nuevo Huayra es otro hito en este camino.

Este es el enfoque de Pagani sobre los coches, como empresa, y como persona, por lo que eso es lo que hace que esta empresa sea única y diferente de lo que otros pueden ofrecer. La gestión para lograr esta imagen reconocible fue clave en muchos aspectos. En primer lugar para las necesidades de Pagani a expresarse a través de lo que le gusta hacer, y también para destacarse en un mercado superpoblado. Después de poco más de 10 años, la marca Pagani tiene un valor de alrededor de 150 millones de euros, pero él todavía siente la necesidad de subrayar cómo el dinero no era una prioridad en este proyecto.

Todavía se despierta y se va a trabajar cada día como si fuera una cuestión de simplemente sobrevivir, para poner el pan sobre la mesa. Eso es probablemente el secreto para mantenerse centrado en su trabajo a fin de no defraudar ni a sus clientes ni a él mismo. Esta filosofía se aplica también a sus empleados. Reconocer que vivimos en un mundo de necesidades y deseos superfluos, al tratar de infundir este mismo entusiasmo, pero también la importancia de trabajar duro para alcanzar los objetivos no es fácil, y está entre sus objetivos más difíciles.

Como puede apreciarse, puede que haya hecho una pregunta, pero obtuve muchas respuestas.

Todo este compromiso y proceso creativo, con el tiempo se materializó, cuando en Marzo de 1999, fue presentado en Ginebra, el primer Zonda. A diferencia de muchos primeros intentos de otras compañías, tanto en el pasado y aún hoy, el Zonda se trataba de un coche listo para ser utilizado y no sólo de un concept listo para hipotéticamente entrar en producción. El coche estaba ya totalmente homologado, sin excepción alguna, y listo para ser adquirido y conducido por su afortunado primer propietario. Esto se trató de una hazaña excepcional, que impactó a todos, teniendo en cuenta que Pagani Automobili era esencialmente desconocida y, sobre todo debido al clima incierto que reinaba en el sector automotriz, tras la crisis de mediados de los noventa, así como la salida del constructor italiano Bugatti.

La razón por la que decidió presentar un coche listo para ser conducido, fue para ganar tanta confianza como fuera posible. La quiebra de Bugatti había dejado una cicatriz profunda en la industria de Modena, dejando a muchos proveedores locales en un aprieto económico. La onda expansiva se sintió a nivel internacional, entre los concesionarios, proveedores y clientes. Le tomó un par de años al mercado el poder volver sobre sus pasos y a Pagani para establecer una red consolidada y confiable.

Con un mercado débil y ante la falta de inversores externos, lo que logra mantenerlos en el camino correcto,  fue el desarrollo de sus propios diseños tanto como les fuera posible,  optimizando cada componente, y llevando a cabo una serie de exhaustivas pruebas en los coches, aún mucho más de lo que es el norma en empresas similares. Esa dedicación agotadora, así como el apoyo de Mercedes-Benz para el grupo mecánico resultó de una importancia fundamental. Una vez que Daimler les dio el visto bueno, no sólo para utilizar sus motores, sino también para mantener el logo y el nombre en ellos, le resultó claro a Pagani que se estaba moviendo en la dirección correcta.

Algunas curiosidades dignas de mención: la primera persona en sentarse en el Zonda en Ginebra fue ex director ejecutivo de Daimler, Jürgen Schrempp.

Éste reportaje a Horacio Pagani, llega a las páginas de Autodato, gracias a la cortesía de Damiano Garro, un italiano apasionado de la marca, quien obtuvo el privilegio de visitar a Horacio en su fábrica ubicada en la zona de Módena y a lo largo de varios días recopilar la extensa información que aquí presentamos.

Damiano es además un entusiasta de los automóviles de carreras, al punto de participar en el desarrollo de monoplazas de competición para la categoría Fórmula SAE. Damiano dedica su tiempo libre a su excelente blog que denomina The Italian Junkyard. A partir de hoy y a lo largo de las próximas semanas, presentaremos ésta serie de notas en las que Horacio Pagani nos contará mucho acerca de su magnífica creación: uno de los super-deportivos mas deseados del planeta.

Textos y fotografías: © Damiano Garro | Derechos de traducción y publicación: © Autodato.com

Adrián

Autor: Adrián

Amante de los coches desde que recuerdo, el Scalextric y los cochecitos a escala fueron los encargados de encender la chispa de ésta pasión que con el paso de los años se transformó en mi ocupación de tiempo completo. Un día entendí que mi interés Leer más>

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